Vivir con cuerpo, corazón y alma

 

Últimamente tengo bastantes conversaciones sobre la sobrecarga mental con la que vivimos muchos de nosotros. La eclosión digital ha supuesto que una buena parte del tiempo nos lo pasemos en nuestra mente, procesando toda la información que recibimos a través de los múltiples dispositivos que ya forman parte de nuestra vida: teléfono inteligente, tableta, ordenador, televisión…

 

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Es indudable que estos dispositivos nos proporcionan unas grandes posibilidades y enriquecen nuestra vida. Pero también ocurre que la rapidez y magnitud con la que ha irrumpido la revolución digital no nos ha dado tiempo a adaptarnos a ella de una manera sana, y la primera consecuencia que un número creciente de personas están experimentando es la fatiga mental. Pero no es la única.

Los seres humanos no sólo tenemos mente, también tenemos cuerpo, corazón y alma, y para sentirnos bien necesitamos alimento y nutrición en esos tres planos. Si no nos lo damos, la primera consecuencia es una cierta sensación de insatisfacción que en su extremo puede convertirse en infelicidad e incluso en depresión, una enfermedad que ha sido calificada por la Organización Mundial de la Salud como la mayor enfermedad del siglo XXI.

Una de las consecuencias que observo actualmente es que muchas personas viven tanto tiempo en su mente que están totalmente desconectadas de su cuerpo; es como si éste sólo existiera cuando les duele algo. Incluso veo cada día en mi gimnasio a personas haciendo ejercicio mientras siguen chequeando su Facebook, viendo las noticias o mirando su Whatsapp. La verdad es que resulta divertido ver a alguien haciendo abdominales sujetando con una mano su cabeza y con la otra su smartphone mientras mueve frenéticamente el pulgar sobre la pantalla. En ese momento pienso si no nos habremos vuelto un poco majaras.

Nuestro cuerpo no sólo necesita buenos alimentos, descanso y actividad física, también requiere de atención: necesita que le prestemos atención, que seamos conscientes de él. Y ya que la realidad nos lleva a vivir en nuestro plano mental, es muy importante que hagamos esto intencionalmente, que a lo largo del día “volvamos al cuerpo” en diferentes momentos y que abramos espacios de tiempo que son para estar con nosotros y en nosotros.

En el caso del corazón, lo que necesitamos es contacto, amor, cariño, alegría, diversión. Pero las responsabilidades y obligaciones de nuestra vida muchas veces nos llevan a dejar estas necesidades desatendidas. Lo que pasa es que aunque todos coincidimos en que esto es importante, no lo vemos como urgente en comparación de otras urgencias que tenemos, y son éstas las que acaban acaparando nuestra vida y nuestro tiempo. Pero las personas más felices y de más éxito saben que a lo primero que tienen que dedicar su tiempo es a lo importante, y después a lo urgente.

En el caso del alma, ocurre lo mismo que en el plano del corazón: necesitamos nutrir nuestro plano más interno. Pero esto lo dejamos para el siguiente post.

 

Que tengas un gran día.

 

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