Pasión por la vida [Serie Vivir con Pasión]

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Si vamos a hablar de vivir con pasión, más vale que empecemos por la base porque si no nos puede ocurrir lo que a esos edificios que se construyen sin unos buenos cimientos, se acaban cayendo. Podemos tratar de apasionarnos en nuestra vida sentimental, con nuestro trabajo o con alguna otra cosa, pero si en la base no tenemos la pasión por la vida, nos estarán faltando las raíces. Fíjate que cuanto mayores son las raíces de un árbol, es decir, lo que no se ve, lo que está por debajo de la superficie, más fuerte es el árbol. Esto mismo pasa con la pasión: cuanto mayor es nuestra pasión por la vida, más fuerte es nuestra capacidad de apasionarnos por cualquier otra cosa que se encuentre dentro de ésta.

 

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Cuando somos niños tenemos una pasión natural por la vida: todo nos interesa, todo nos llama la atención, la vida nos fascina porque la estamos descubriendo. Luego entra en juego el proceso de adaptación a la sociedad con sus normas, sus límites, sus exigencias y su miedo, y esa pasión natural va remitiendo hasta el punto de que para la gran mayoría de la sociedad la pasión acaba limitándose a la pareja si es que estamos enamorados, a la profesión si tenemos la fortuna de ganarnos la vida con lo que nos gusta, o a las aficiones si es que nos queda tiempo para dedicarlo a alguna. ¿Y si no estamos enamorados, ni nos encanta nuestro trabajo ni tenemos una afición? Pues nada, condenados a ostracismo de la pasión y a no poder beber del elixir que hace de la vida una experiencia maravillosa.

Por lo tanto empecemos por lo primero: la pasión comienza por recuperar nuestro interés natural por la vida. Sí, claro que la vida tiene muchas cosas “feas”: la violencia, las desgracias o la enfermedad, sólo por citar tres, pero si ahora mismo, allí donde te encuentres leyendo este artículo levantas los ojos y miras a tu alrededor, ¿cuántas cosas bellas puedes ver? ¿cuántas cosas interesantes? ¿cuántas cosas incluso fascinantes y que te conectan con el misterio de la vida?

Algo que suelo hacer algunas veces es sentarme solo en una terraza en algún lugar del centro de Madrid para observar la vida con todas sus formas desplegarse ante mis ojos, y te aseguro que es absolutamente fascinante. Cuando nos damos la oportunidad de mirar, no podemos más que sentirnos maravillados, fascinados, e incluso enamorados de la vida. En ese momento, es como si la persona que somos, con sus circunstancias, dificultades o problemas, desapareciera y lo que quedase fuera la prístina mirada que es capaz de ver la vida y toda su belleza en lugar de ver únicamente una proyección de sí mismo.

La pasión por la vida comienza por verla, verla de verdad, permitirnos mirar, reducir un poco la velocidad a la que vamos y simplemente mirar. Simplemente con hacer esto se abre ante nosotros la belleza y la fascinación, y el corazón empieza a latir con latidos de alegría. La pasión es gusto, es disfrute, es atracción, es interés. Todo esto se abre de manera natural cuando abrimos nuestra mirada. Y a medida que cultivamos este hábito, la pasión por la vida se va instalando en nosotros, y cuanto más fuertes son estas raíces más capacidad tendremos para experimentar la pasión en la pareja, en la profesión o en cualquier otro ámbito de nuestra vida.

No busques la pasión fuera de ti, en una persona, en un trabajo o en unas determinadas actividades; búscala primero dentro, búscala en tu mirada. Enamórate de la vida y la pasión vendrá por añadidura. Y para enamorarte de la vida, abre tu mirada para poder ver toda la belleza, todo el misterio y toda la fascinación que la vida tiene. Y los problemas y las dificultades que pueda formar parte de tu experiencia de hoy, seguirán ahí y tendrás que ocuparte de ellos, pero no podrán arruinar el disfrute de tu existencia.

Vivir con pasión es en primer lugar enamorarnos de la vida, así que empecemos por ahí si es que aún no lo estamos.

Que tengas un gran dia.

 

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  • M. Cristina Toledano

    Este tema, “pasion por la vida”, me hace pensar en disfrutar de los pequeños momentos de la vida, aunque tengamos las dificultades y problemas logicos. Es bueno pararse para valorar lo grande y bello que nos todea, tambien. La imagen del arbol es muy bonita y me tecuerda ademas de vida, crecimiento y creatividad. Un saludo.

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Muchas gracias Cristina por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo en que el disfrute de los pequeños momentos es lo que realmente nos hace disfrutar de la vida porque ¿no es verdad que la vida está hecha de pequeños momentos?

      Un muy fuerte abrazo.

      JM

  • Mary Carmen

    MIL GRACIAS por lo que has escrito, Juan Manuel. Me siento identificada con lo que has expuesto. Si a esto le añades la posibilidad de escribir lo que el corazón te pide en ese momento (llevo siempre una libreta en el bolso para estos momentos irrepetibles) te aseguro que la experiencia se multiplica, al igual que si la compartes con los demás.

    Te agradezco los mensajes tan positivos que transmites, y aunque no escribo siempre comentarios, te sigo y me gusta pensar sobre lo que compartes.

    Voy a seguir mirando….

    Un abrazo,

    Mary Carmen

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Muchas gracias Mary Carmen. Creo que seguir lo que el corazón te pide es siempre algo muy positivo porque como decía el sabio: “el corazón tiene sabiduría que la razón desconoce”.

      Un fuerte abrazo.

      JM

  • Celso Emilio

    Muy reconfortante. Gracias y saludos.