La pasión en el trabajo [Serie Vivir con Pasión]

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Admitámoslo, trabajo y pasión parecen dos hermanos mal avenidos, especialmente debido a que necesitamos trabajar para ganarnos la vida. Incluso, en la mitología de la cultura judeo-cristiana el trabajo surge como un castigo. Y no hemos de menospreciar la fuerza que tienen estos arquetipos que forman parte de la consciencia colectiva y que están grabados “a fuego” en nuestro propio inconsciente. Visto desde este lugar, parece que es complicado hacer que la pasión esté presente en el trabajo que hacemos cada día.

 

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Pero si observamos un poco más en detalle el tema, nos damos cuenta de que hay personas que tienen pasión en su trabajo. Ciertamente, aquellos que trabajan en algo que les gusta mucho lo tienen más fácil, pero también hay personas que sin hacer lo que más les gusta, experimentan la pasión en su vida laboral. En este post me voy a centrar en estos últimos y en qué les caracteriza.

En primer lugar, las personas que sienten pasión en su trabajo no consideran éste como un mal necesario, algo que tienen que hacer sí o sí para obtener el dinero que necesitan para vivir. Es una realidad que, a menos que nos haya tocado la lotería o tengamos una herencia abultada, tenemos que hacer algo para ganarnos la vida; pero una cosa es la realidad objetiva y otra la realidad subjetiva. Ésta última es la que se crea en nuestra mente, y depende de nuestras creencias, tanto conscientes como inconscientes, y de nuestra manera de enfocar la realidad objetiva. Las personas que experimentan pasión en su trabajo ven en éste una actividad que les permite estar activas, relacionarse, aprender, expresarse, pasarlo bien, realizarse, contribuir, pertenecer, aportar… cada una en su propio mix. Y es precisamente esta forma de ver el trabajo la que crea la posibilidad de que podamos disfrutar de nuestra actividad, independientemente de si es o no lo que más nos gusta hacer, e independientemente de los problemas y dificultades que se puedan presentar y que, admitámoslo también, siempre las hay.

Una segunda cosa que caracteriza a las personas que experimentan pasión en su trabajo es que éste tiene sentido más allá de ellas mismas. Un ejemplo muy claro es el de las personas que trabajan en organizaciones de ayuda. Cuando hablas con ellas, la gran mayoría te dice que siente pasión por su trabajo, pero no exactamente por la actividad que realizan sino por la misión, por la ayuda que prestan. Los seres humanos necesitamos sentido y pertenencia. Algunos, anclados en el individualismo, podrían considerar esto un gregarismo, pero no tenemos más que irnos a las investigaciones de la psicología humanista para constatar que los seres humanos tenemos esa necesidad, y que cuando se ve satisfecha experimentamos felicidad.

Una tercera cosa que caracteriza a los que viven la pasión en su trabajo es la ilusión por lograr alguna meta que se han propuesto. La ilusión es una prima hermana de la pasión, y en sus niveles más sutiles se unen y entremezclan, siendo difícil distinguir la una de la otra.

¿Es posible activar estas tres características en nuestra vida? La respuesta es un rotundo sí porque dependen de nosotros y no del entorno, o incluso de las circunstancias.

El trabajo lo podemos entender de una manera o de otra, y esto es algo que realizamos nosotros consciente o inconscientemente. Aquí hemos de tener cuidado porque si no lo realizamos conscientemente, lo entenderemos a través de las creencias que hemos absorbido de nuestro entorno desde que éramos niños, y que en la mayor parte de los casos nos ponían al trabajo como mal necesario.

En el caso del sentido, también depende de nosotros ver de qué manera nuestro trabajo contribuye positivamente a la vida de las personas, ya sea cercanas o lejanas. Todos los trabajos, todas las empresas, quitando quizá una pequeña parte, tienen por misión hacer algo, aportar algo a la sociedad y a la vida de las personas. Esto hemos de tenerlo muy presente cada día al realizar nuestra actividad.

¿Y la ilusión? Pues que si no hay algo que queremos conseguir en nuestro trabajo hemos de buscarlo. Cuando tenemos un objetivo, aunque sea de largo plazo, nos levantamos cada día con ganas. Y no me refiero a objetivos que nos puedan haber puesto de fuera sino a los nuestros, a los elegidos por nosotros en un acto de afirmación y de decirle a la vida: Quiero esto y voy a por ello. La afirmación genera pasión.

Si activamos estas tres dimensiones en nuestro trabajo, la pasión se hará presente, es inevitable.

 

Que tengas un gran día.

 

 

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