La pasión romántica [Serie Vivir con Pasión]

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Cuando escuchamos la palabra pasión, la imaginación inmediatamente se va a la pasión romántica ya que probablemente ésta es la pasión más intensa que solemos sentir. Cuando estamos apasionados por otra persona, la intensidad de las emociones, del corazón, del deseo, es tan grande que puede llegar incluso a dominarnos. Puesto que en esta serie vamos a hablar de pasión en los diferentes planos de nuestra vida, comencemos por aquí, por la pasión con mayúsculas.

 

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La pasión romántica es una de las experiencias más gratificantes que los seres humanos podemos saborear. La totalidad de nuestro ser –cuerpo, corazón y espíritu- se activan con una electricidad de alto voltaje que nos hace sentiros vivos, disfrutar al máximo, y experimentar sensaciones que convierten la vida en un elixir exquisito.

Pero ¿qué es la pasión romántica?

Esta es una pregunta de difícil respuesta porque cada persona experimentamos esta pasión de una manera única que depende de nuestra personalidad, de nuestra edad, y también del tiempo. La pasión romántica es esa aventura fugaz e intensa, incluso a veces prohibida, que se apodera de nosotros y excita cada poro de nuestra piel. Pero también es ese amor profundo de muchos años que mira a la otra persona a los ojos y se pierde en ellos como una gota de agua que cae al mar, sintiendo una unidad sin límites, sin principio y sin final.

El mundo de la psicología nos dice que los seres humanos necesitamos amor, necesitamos sentirnos queridos. Esta necesitad es tan grande que incluso afecta a nuestra salud. Pero no es menos cierto que los seres humanos necesitamos pasión romántica. ¿Por qué si no la mayoría de las canciones de la música pop hablan de amores y desamores?

Aún así, encuestas realizadas muestran que muchas personas no ven satisfecha esta necesidad, bien por que no tienen una pareja o una aventura, o porque si la tienen, la llama de la pasión hace tiempo que se apagó víctima de la rutina.

Como tantas cosas en la vida, la satisfacción de esta necesidad implica a otras personas, y por lo tanto presenta sus complicaciones. Pero es que la vida es así; en cualquier faceta que miremos, la vida tiene complicaciones. Los ideales, las fantasías, las utopías… son eso, utopías, no es la vida real. ¿Quiere esto decir que mejor olvidarnos de la pasión romántica, si, esa que vemos en algunas películas y que nos hace decir “¡Cómo me gustaría vivir eso a mí!” y resignarnos? Pues no, por supuesto que no. ¿Nos resignaríamos a morir de hambre si no tuviésemos comida?

Sólo un dato: en este preciso momento hay millones de hombres y de mujeres sin pareja que desean tenerla y vivir la pasión romántica. Y nunca antes en la historia ha habido tantos medios para ponerlos en contacto.

Otro dato: en este preciso momento hay millones de parejas enamoradas y apasionadas después de muchos años de relación o de matrimonio porque un día decidieron que no iban a permitir dejar extinguirse la llama de la pasión.

Como tantas otras cosas, tener pasión romántica en nuestra vida es algo que nos tenemos que trabajar, y que si lo hacemos, ésta se hace presente.

Si tienes esa pasión en tu vida, te felicito y te animo a que, de una forma proactiva, avives día a día esa pasión alimentándola como harías con una hoguera que quieres mantener encendida para que te siga dando calor.

Si no la tienes y la deseas, te animo a ponerte en marcha para conseguirla. Para ello el primer paso es avivar la pasión por la vida de la que hablábamos en el post anterior. Y el segundo, pasar a la acción.

Por último, si tienes pareja pero la llama de la pasión está muy debilitada por el paso del tiempo, por la rutina o por los problemas, te animo a tomar pequeñas iniciativas que vayan reavivando el fuego. Ten en cuenta lo siguiente: si en una hoguera en la que ya apenas quedan unos rescoldos ponemos un tronco grande, la hoguera no se reaviva ya que el tronco no llegará a arder por falta de fuego; tendríamos que haber puesto primero unas ramitas finas que reavivasen un poco el fuego para luego echarle leña más contundente. Igual pasa cuando queremos reavivar el fuego de la pasión romántica en una pareja en la que sólo quedan unos rescoldos, hay que ir poco a poco.

 

Que tengas un gran día.

 

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